Introducción
La disfagia orofaríngea es un problema de seguridad del paciente frecuente e infradiagnosticado en el ámbito hospitalario. Su detección tardía se asocia a complicaciones como neumonía aspirativa, desnutrición o deshidratación, con impacto en la morbimortalidad y la estancia hospitalaria. La ausencia de protocolos sistematizados dificulta su identificación precoz.
objetivos
El objetivo es diseñar e implementar un protocolo de cribado precoz y manejo de disfagia orofaríngea en pacientes hospitalizados en cardiología para mejorar la seguridad del paciente.
desarrollo
Se constituye un grupo de trabajo interdisciplinar, liderado por enfermería, para consensuar criterios clínicos. Posteriormente, se realiza formación estructurada al equipo asistencial orientada a la adquisición de competencias en disfagia.
Se diseña un protocolo de detección precoz y manejo de la disfagia, basado en un algoritmo y en la aplicación secuencial de herramientas validadas: Eating Assessment Tool-10 (EAT-10) y Método de Exploración Clínica Volúmen-Viscosidad (MECV-V).
El protocolo (valoración y planes de cuidados) se integra en la historia clínica informatizada. Se incorporan intervenciones relacionadas con la adaptación de la dieta, administración segura de medicación oral y educación al paciente y familia, favoreciendo la continuidad asistencial.
Evaluación
Se analizan indicadores de proceso y resultado (3 meses tras la implantación): La formación del equipo mostró una mejora significativa en el nivel de conocimientos (incremento de puntuación media >2,5 puntos).
De los 49 pacientes cribados mediante el EAT-10, el 36.7% fueron positivos (≥3). De estos, se identificaron un 38.9% de pacientes con MECV-V positivo para disfagia (14.3% del total de los pacientes), presentando el 100% alteraciones de eficacia y el 57.1% alteraciones de la seguridad con riesgo de aspiración. Al 100% de los pacientes positivos para disfagia se les aplicaron medidas higiénico-dietéticas y a 6 de ellos se les derivó a Logopeda.
conclusiones
La formación estructurada del equipo constituye un elemento clave en la implementación eficaz del protocolo.
Su desarrollo estructurado de detección precoz y manejo de disfagia permite estandarizar la práctica clínica y aumentar la seguridad del paciente cardiológico hospitalizado, reforzando el papel de enfermería en la prevención de complicaciones evitables.