Introducción
En los últimos años, hemos sido testigos del avance en la humanización de las unidades de cuidados intensivos. Estas unidades, altamente tecnificadas, centran su atención en la estabilidad hemodinámica del paciente, lo que puede relegar a un segundo plano los aspectos emocionales, sociales y relacionales del cuidado.
La humanización surge como respuesta a la necesidad de una práctica enfermera integral.
objetivos
El objetivo de este trabajo es analizar la evolución y mejora del protocolo de humanización en la Unidad de Cuidados Coronarios basadas en la experiencia del paciente, la participación familiar y el bienestar profesional, garantizando cuidados basados en la evidencia científica actual.
desarrollo
Para la elaboración del protocolo se llevó a cabo una revisión bibliográfica, análisis de nuevas iniciativas en humanización y el consenso del equipo multidisciplinar, considerando las características específicas del paciente cardiológico agudo y la estructura de la unidad.
Los elementos principales del protocolo incluyen: Atención centrada en el paciente, respetando su dignidad y valores; flexibilización de las visitas y promoción de la participación familiar; mejora de la comunicación terapéutica entre profesionales, pacientes y familiares; adaptación del entorno mediante el control del ruido, la iluminación y la garantía de la intimidad; apoyo emocional al paciente/familia y desarrollo de estrategias para el afrontamiento profesional ante situaciones complejas.
Evaluación
Entre las intervenciones más destacadas se encuentran la mejora de la comunicación e intimidad, la apertura de la unidad a las familias, la prevención del delirio y el abordaje del síndrome post-UCI.
Los indicadores de resultado incluyen: Nivel de satisfacción de pacientes/familiares, evaluado semestralmente mediante encuestas; Incidencia de delirio y ansiedad y percepción del clima laboral por parte del equipo profesional.
conclusiones
La implementación y evolución de este protocolo permite consolidar una atención integral centrada en el paciente.
Su desarrollo ha supuesto retos organizativos, formación específica y un alto grado de compromiso por parte del equipo. No obstante, ha demostrado mejorar tanto los PREMs (experiencia del paciente) como los PROMs (resultados en salud), contribuyendo al bienestar de los profesionales y a la mejora continua de la calidad.