Introducción
La monitorización remota (MR) de dispositivos cardíacos implantables permite la transmisión inalámbrica y automática de datos sobre el ritmo cardíaco y el funcionamiento del dispositivo, reduciéndose la necesidad de revisiones presenciales sin comprometer la seguridad clínica. El seguimiento es liderado por enfermería especializada mediante delegación de competencias.
objetivos
El objetivo es valorar el grado de satisfacción de los pacientes portadores de dispositivos con MR, analizando la percepción de seguridad, usabilidad e impacto en la vida cotidiana.
Métodos
Estudio descriptivo transversal realizado sobre una muestra de 90 pacientes entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2026. Se diseñó una encuesta telefónica estructurada con cinco ítems evaluados mediante escala Likert (1-5) —seguridad percibida, usabilidad, satisfacción general, facilidad de manejo y comodidad— y un ítem de recomendación (escala 0-10). Los datos se analizaron con estadística descriptiva; las variables continuas se expresaron como mediana y rango intercuartílico (RIC).
resultados
Se incluyeron 90 pacientes (30 marcapasos, 49 desfibriladores automáticos implantables y 11 con terapia de resincronización cardíaca), con una mediana de edad de 66 años (RIC 56-79) y un 75% de varones (n=63). La antigüedad mediana con el dispositivo fue de 17 meses (RIC 3-53). El 91,7% de los pacientes requería acompañamiento familiar para acudir al hospital. La satisfacción con la reducción de visitas presenciales alcanzó el 95,3%. La seguridad percibida fue positiva en el 78,6%, frente a un 2,4% que mostró desconfianza. La usabilidad fue valorada como sencilla o muy sencilla por el 92,9%. El 83,2% recomendaría el sistema con puntuación superior a 7/10, mientras solo el 2,4% puntuó igual o inferior a 2. Las incidencias fueron escasas: dos casos por cobertura insuficiente y dos por necesidad de refuerzo educativo.
conclusiones
Los resultados evidencian un alto grado de satisfacción con la telemonitorización gestionada por enfermería, con niveles elevados en usabilidad, reducción de desplazamientos y seguridad percibida. Dado que más del 90% depende de acompañamiento familiar, el modelo de MR emerge como alternativa eficaz que mejora la autonomía del paciente, optimiza recursos sanitarios y mantiene control clínico de calidad, reforzando su integración en las vías clínicas como estándar de cuidado.