Introducción
La canulación femoral para la Circulación Extracorpórea (CEC) en cirugía cardíaca (CC) puede derivar en dehiscencias tórpidas y linforragias de difícil manejo. Para prevenir infecciones y garantizar una evolución favorable, es precisa una intervención precoz, manejo especializado y educación sanitaria exhaustiva.
objetivos
Describir el manejo integral de enfermería de una linforragia compleja mediante Terapia de Presión Negativa (TNP) y la capacitación del cuidador
Descripción
Mujer de 77 años, con antecedentes: neoplasia de mama y DM2, intervenida de recambio valvular mitral (Heartport). A los 8 días del alta presenta flogosis y linforragia en herida inguinal, es derivada a urgencias donde se objetiva dehiscencia con exudado seroso abundante. Tras iniciar antibioterapia, TPN y un ingreso de 5 días, se realiza seguimiento desde la consulta de enfermería de curas cardíacas hasta el cierre completo. Se identificaron como factores críticos la dificultad de sellado por el pliegue abdominal y un volumen de exudado superior a la capacidad de manejo inicial.
Planificación
Basada en M.Gordon, se priorizaron diagnósticos NANDA de integridad tisular y disposición para mejorar conocimientos. Los objetivos (NOC) se centraron en la curación de la herida por segunda intención y el conocimiento del régimen terapéutico. Las intervenciones (NIC) incluyeron cuidados de la herida y enseñanza del proceso de enfermedad (estrategia de capacitación activa familiar sobre manejo de TPN). Se integró la educación en ergonomía para reducir la presión hidrostática femoral y favorecer el cierre
Reflexión
Este caso subraya que el éxito de la CC trasciende el alta, siendo la continuidad de cuidados el eje de la recuperación. La gestión de heridas complejas en regiones de compromiso anatómico, como el pliegue inguinal, exige pericia técnica y educación sanitaria empoderadora. Resulta clave disponer de una figura experta, como la Enfermera de curas cardíacas, que actúe como enlace asistencial y permita la detección precoz de complicaciones. La coordinación entre niveles asistenciales y el empoderamiento familiar son los pilares que garantizan la efectividad de terapias, transformando un desafío clínico en un éxito asistencial