Introducción
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) siguen siendo la principal causa de muerte en todo el mundo, representando casi un tercio de todas las muertes en 20221,2. Entre 1990 y 2022, las muertes relacionadas con las ECV aumentaron de 12,4 a 19,8 millones, debido principalmente al envejecimiento poblacional y a la persistencia de factores de riesgo modificables como la hipertensión, las dietas poco saludables, la inactividad física y el tabaquismo. Sin embargo, la mortalidad ajustada por edad por ECV disminuyó un 34,9% en el mismo período lo que refleja avances significativos en prevención, diagnóstico y tratamiento1. Esta discrepancia entre los números absolutos y las tasas ajustadas por edad subraya la necesidad crítica de continuar promoviendo estrategias preventivas eficaces para preservar la salud cardiovascular. La Organización Mundial de la Salud ha enfatizado la importancia de la detección temprana y el manejo de los factores de riesgo cardiovascular2. Dentro de las ECV, la cardiopatía isquémica (CI) sigue siendo la más prevalente, contribuyendo de forma sustancial a la carga mundial global1. Estos pacientes con cardiopatía isquémica crónica presentan un elevado riesgo de eventos cardiovasculares recurrentes, insuficiencia cardíaca, hospitalizaciones y mortalidad prematura, incluso cuando siguen el tratamiento estándar. Este fenómeno se conoce como “riesgo residual”, y se relaciona con la presencia persistente de factores de riesgo clásicos mal controlados, con estilos de vida no suficientemente saludables y, posiblemente, con factores genéticos y biológicos que todavía no están completamente comprendidos.
Ante esta situación, en los últimos años han cobrado especial relevancia los modelos que evalúan la salud cardiovascular de manera integral, combinando indicadores conductuales y clínicos. Entre las estrategias preventivas más prometedoras se encuentra el modelo Life’s Essential 8 (LE8), actualizado por la AHA en 2022 como evolución del Life’s Simple 7 (LS7). Este modelo incorpora ocho métricas clave para evaluar la salud cardiovascular, divididos en dos categorías: comportamientos de salud “Health behaviors score LE8” (actividad física, dieta, sueño y exposición a la nicotina) y factores de salud “Health factors score LE8” (glucosa en sangre, colesterol no-HDL, índice de masa corporal (IMC) y presión arterial)3. LE8 incorpora el sueño tras revisar grandes estudios de cohortes, metaanálisis y ensayos clínicos que respaldaban su papel preventivo. Cada componente se califica en una escala de 0 a 100 puntos, y se promedia para obtener una puntuación global de salud cardiovascular (SCV) que se clasifica como baja (0-49), moderada (50-79) o alta (80-100).
Por otra parte, el gen APOE ε4 (apolipoproteína E) desempeña un papel clave en el metabolismo de los lípidos y el transporte de colesterol. Su alelo ε4 se ha asociado tradicionalmente a un mayor riesgo de Alzheimer, pero también se ha vinculado con perfiles lipídicos más aterogénicos y mayor riesgo de enfermedad coronaria4,5. Sin embargo, el modo en que el genotipo APOE ε4 se relaciona con la puntuación global de LE8 o con algunos de sus dominios (especialmente el colesterol no-HDL) en pacientes con CI no está completamente establecido y constituye un área de creciente interés.
Hay numerosos estudios recientes que han demostrado que los comportamientos y factores incluidos en el LS7 y el LE8 influyen significativamente en la salud cerebral6,7. Puntuaciones más altas de LE8 se asocian con un menor riesgo de demencia, especialmente demencia vascular, así como con perfiles neurocognitivos más favorables8,9. Por el contrario, condiciones como hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad y un estilo de vida sedentario incrementan el riesgo de deterioro cognitivo10,11, mientras que adoptar una dieta saludable10,11 y mantener una buena calidad del sueño se asocian con un mejor rendimiento cognitivo10-12.
Una mejor salud cardiovascular, medida a través del índice LE8, se ha relacionado de manera significativa con un menor riesgo de eventos cardiovasculares recurrentes y menor mortalidad en pacientes con enfermedad cardiovascular13,14. En este contexto, los pacientes con CI representan una población particularmente vulnerable, con alto riesgo de eventos cardiovasculares y de deterioro cognitivo.
El objetivo principal de este estudio es describir de forma preliminar el perfil de salud cardiovascular, medido mediante LE8, en pacientes con cardiopatía isquémica crónica. Los objetivos secundarios son identificar cuáles de los 8 factores presentan mayores deficiencias en esta población y evaluar diferencias en el LE8 según variables como edad, sexo y portadores del alelo ε4 del gen APOE.
Material y métodos
Se llevó a cabo un análisis descriptivo transversal basado en los datos recogidos en la evaluación preliminar del ensayo clínico aleatorizado (Heart-Brain)15, realizado entre abril de 2022 y junio de 2024. Se trata de un ensayo aleatorizado, de un solo centro con tres brazos de intervención y enmascaramiento simple de los evaluadores, diseñado para examinar el impacto del ejercicio físico sobre la salud cognitiva y cerebral en pacientes con cardiopatía isquémica crónica. El presente trabajo se centra exclusivamente en la caracterización de la SCV mediante LE8 en la visita basal, antes de iniciar las intervenciones.
La muestra inicial fue de 104 pacientes entre 50 y 75 años con cardiopatía isquémica crónica. Los participantes fueron reclutados en el ámbito hospitalario, principalmente a través de consultas de cardiología, unidades de rehabilitación cardíaca y revisiones programadas en el Servicio de Cardiología de los dos grandes hospitales de Granada.
El proceso de reclutamiento incluyó una fase de preselección en la historia clínica, seguida de un contacto telefónico para comprobar criterios básicos. Posteriormente, los pacientes potencialmente elegibles fueron citados a una visita presencial de cribado, en la que se comprobó la estabilidad clínica, se revisó la medicación, se valoraron las contraindicaciones para realizar ejercicio y se administraron las primeras escalas clínicas y cognitivas.
Se incluyeron pacientes con diagnóstico de cardiopatía isquémica crónica estable, de entre 50 y 75 años, que pudieran participar de forma segura en un programa de ejercicio físico supervisado y completar las evaluaciones previstas. Además de presentar estabilidad clínica en los meses previos, sin episodios recientes de síndrome coronario agudo, y contar con capacidad suficiente para entender y firmar el consentimiento informado.
Se excluyeron aquellos pacientes con patología cardíaca inestable (arritmias significativas, angina inestable, insuficiencia cardíaca avanzada, estenosis aórtica), enfermedades neurológicas o psiquiátricas graves, limitaciones musculoesqueléticas importantes y enfermedades sistémicas descompensadas.
La salud cardiovascular se evaluó mediante el índice LE8, siguiendo los criterios estandarizados de la AHA3. Se valoraron los ocho componentes del LE8 agrupados en: Comportamientos de salud (Health behaviors score LE8): actividad física, dieta, sueño e IMC y Factores de Salud (Health factors score LE8): glucosa en sangre, colesterol no-HDL, presión arterial y exposición a la nicotina.
Para medir la actividad física y el sueño los participantes portaron un acelerómetro de muñeca (Axivity AX3, Axivity Ltd., New Castle Upon Tyne, Reino Unido) durante diez días consecutivos. Los datos fueron procesados utilizando el paquete GGIR (versión 3.1-2)16 en el software R (versión 4.4.1). Los participantes completaron el cuestionario de adherencia a la dieta mediterránea para obtener la puntuación relativa al componente de dieta, y fueron preguntados retrospectivamente sobre el consumo de tabaco u otros medios de administración de nicotina. Con respecto a los parámetros de salud, las determinaciones de la glucosa en sangre y el colesterol no HDL se obtuvieron a partir de una analítica en ayunas (≥8 horas). Un estadiómetro y báscula SECA 225 (Seca, Hamburgo, Alemania) fue empleado para medir la altura y el peso de los participantes. El IMC fue calculado dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado. La presión arterial se midió en reposo, con un esfingomanómetro automático, en tres ocasiones consecutivas, y se utilizó la media de las tres medidas. Los datos relativos a la medicación de los participantes se obtuvieron de los informes clínicos.
Cada dimensión se cuantificó mediante un score independiente, en una escala de 0 a 100 puntos, donde valores más altos indicaban mejor salud en ese dominio. A partir de estas puntuaciones se calcularon: una puntuación global LE8, una subpuntuación de comportamientos de salud y una subpuntuación de factores de salud, lo que permitió analizar qué parte del riesgo cardiovascular proviene de los hábitos (conductuales) y qué parte proviene de los parámetros clínicos (biológicos).
La salud cardiovascular global se clasificó como: baja (0–49 puntos), intermedia (50–79 puntos) y alta (80–100 puntos). Se evaluaron diferencias por sexo, edad y portadores del alelo ε4 del gen APOE4,5.
Se realizaron pruebas de normalidad (Shapiro-Wilk) para las puntuaciones de LE8 y los datos se analizaron mediante medias ± desviación estándar (DE) para variables continuas que siguen una distribución normal, y medianas y rangos intercuartílicos para la no normales. Porcentajes ponderados se utilizaron para variables categóricas. Para las comparaciones entre grupos se utilizó T-test para las puntuaciones totales al comparar hombres y mujeres, y Kruskal-Wallis para los factores de salud y comportamientos de salud. Los análisis estadísticos se realizaron utilizando R versión 4.4.2 (2024), un entorno de software libre para el análisis estadístico y gráficos17.
Resultados
De los 104 participantes incluidos, el 78,8% eran hombres y el 21,2% mujeres. La edad promedio fue de 62,2 años (DE=6,6). En relación con el nivel educativo, aproximadamente una quinta parte tenía estudios básicos, mientras que el resto se distribuía entre educación secundaria y universitaria. La mayoría de los pacientes presentaba una cardiopatía isquémica crónica estable, con seguimiento habitual en consultas de cardiología y tratamiento médico optimizado según las guías clínicas.
En cuanto a la clasificación de la SCV, el 92,3% presentó salud cardiovascular moderada, un 3,8% alta y otro 3,8% baja.
La puntuación global media del LE8 fue de 66,5±8,7 puntos, lo que sitúa a la cohorte dentro de un perfil de SCV intermedia.
Al desglosar el índice en sus dos dimensiones principales, se observó que:
- Comportamientos de salud (Health Behaviors Score): la puntuación media fue de 73,49±10,20, reflejando que los participantes presentaban hábitos de vida relativamente favorables, especialmente en aspectos como la actividad física, el sueño.
- Factores de salud (Health Factors Score): la puntuación media fue de 59,41±14,49, lo que sugiere un peor control de los factores clínicos relacionados con la salud cardiovascular —incluyendo presión arterial, IMC, glucosa y colesterol no-HDL en comparación con los comportamientos de salud.
(Figura 1) Comparación de las tres puntuaciones globales: Comportamientos de salud, Factores de salud y LE8 total. Se observan puntuaciones más elevadas en comportamientos que en factores, lo que contribuye a la puntuación global intermedia del LE8.
Figura 1. Comparación de las tres puntuaciones globales: Comportamientos de salud (dieta, sueño, actividad física e IMC), Factores de salud (glucosa, lípidos, presión arterial y exposición a nicotina) y puntuación total LE8. En la cohorte analizada, las puntuaciones de comportamientos de salud fueron consistentemente superiores a las de factores de salud, lo que indica un mejor desempeño en los hábitos relacionados con el estilo de vida que en el control de los parámetros clínicos.
(Figura 2) En cuanto a la distribución de cada componente individual del LE8 (presión arterial, IMC, lípidos, dieta, glucosa, actividad física, sueño, exposición a nicotina) se aprecia que sueño y actividad física tienen puntuaciones altas (violines más cargados hacia arriba). En cambio, presión arterial, IMC y dieta tienen distribuciones desplazadas hacia valores bajos.
Figura 2. Distribución de cada componente individual del LE8 (presión arterial, IMC, lípidos, dieta, glucosa, actividad física, sueño, exposición a nicotina). Aquí se aprecia que sueño y actividad física tienen puntuaciones altas (violines más cargados hacia arriba). En cambio, presión arterial, IMC y dieta tienen distribuciones desplazadas hacia valores bajos.
Las puntuaciones más elevadas correspondieron al sueño (93,8±13,6), lo que sugiere que una gran proporción de pacientes refería una cantidad y calidad de sueño adecuadas, y a la actividad física (66,6±8,4), reflejando niveles de práctica física compatibles con las recomendaciones para pacientes con cardiopatía isquémica en un porcentaje considerable de la muestra.
Por el contrario, los componentes con peor puntuación fueron la presión arterial (39,1±22,3), lo que indica un control subóptimo en la mayoría de los pacientes; el IMC (55,9±25,9), en consonancia con una prevalencia elevada de sobrepeso y obesidad; y la dieta (46,3±18,6), lo que refleja una adherencia insuficiente a patrones de alimentación cardioprotectores.
Los factores de salud y la puntuación LE8 total siguen una distribución normal, al contrario que los comportamientos de salud, cuya distribución es no normal. Si desglosamos las puntuaciones de LE8 por sexo obtenemos la Tabla 1.
Las comparaciones por sexo (Figura 3) no mostraron diferencias significativas en la puntuación global de LE8 (p=0,477), ni en las subpuntuaciones de comportamientos de salud (p=0,185), ni de factores de salud (p=0,811). Hombres y mujeres se comportan parecido, sin diferencias claras (figura 4).
Asimismo, el análisis estratificado por grupos de edad y por condición de portador del alelo APOE ε4 tampoco evidenció diferencias estadísticamente significativas en la puntuación total de LE8 ni en sus componentes. La Figura 5 resume de forma visual la comparación de las puntuaciones del LE8 y sus dominios según sexo, edad y genotipo APOE ε4.
No se observaron diferencias significativas en la puntuación total ni en los dominios del LE8 por sexo, edad o gen APOE ε4. En estos pacientes con cardiopatía isquémica crónica, el perfil de salud cardiovascular medida por LE8 es relativamente homogéneo en los subgrupos. Las áreas deficitarias (ya vistas en otras figuras: presión arterial, índice de masa corporal y dieta) afectan de forma general a toda la cohorte.
Tabla 1
Puntuaciones LE8 de la muestra por sexo.
| HOMBRES (N=82) | MUJERES (N=22) | |
|---|---|---|
| VARIABLES | M(SD) | M(SD) |
| Age (years) | 62.3 (6.5) | 61.6 (7.1) |
| Puntuación LE8 | 66.2 (8.7) | 67.8 (9.0) |
| VARIABLES | MDN(IQR) | MDN(IQR) |
|---|---|---|
| Puntuación LE8 comportamientos de salud | 75.0 (68.8 - 81.2) | 76.2 (65.2 - 84.6) |
| Puntuación LE8 factores de salud | 60.83 (44.58 - 77.08) | 60.00 (38.44 - 81.56) |
| Puntuación IMC | 70.0 (30.0 - 70.0) | 70.0 (30.0 - 92.5) |
| Puntuación presión arterial | 50.0 (30.0 - 55.0) | 40.0 (10.0 - 55.0) |
| Puntuación lípidos en sangre | 80.0 (80.0 - 80.0) | 80.0 (40.0 - 80.0) |
| Puntuación glucosa en sangre | 60.0 (60.0 - 100.0) | 60.0 (60.0 - 100.0) |
| Puntuación dieta | 50.0 (25.0 - 50.0) | 50.0 (50.0 - 80.0) |
| Puntuación actividad física | 100.0 (100.0 - 100.0) | 100.0 (90.0 - 100.0) |
| Puntuación sueño | 100.0 (90.0 - 100.0) | 100.0 (92.5 - 100.0) |
| Puntuación exposición a nicotina | 75.0 (50.0 - 75.0) | 75.0 (50.0 - 100.0) |
Abreviaturas: M = media; SD = desviación estándar; Mdn = mediana; IQR = rango intercuartílico.
Figura 3. Puntuación total LE8 por sexo (hombres vs mujeres). En la muestra, hombres y mujeres tienen puntuaciones similares (no hubo diferencias significativas, p=0.477).
Figura 4. Distribución de comportamientos y factores por sexo. Muestra que hombres y mujeres se comportan parecido, sin diferencias claras.
Figura 5. Comparación de las puntuaciones del Life’s Essential 8 (LE8) y sus subíndices según sexo, genotipo APOE ε4 y edad. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en la puntuación total del LE8 ni en los subcomponentes de factores y comportamientos de salud entre hombres y mujeres, portadores y no portadores del alelo APOE ε4, ni entre participantes <65 y ≥65 años.
Discusión
Los resultados de este análisis preliminar del proyecto Heart–Brain muestran que la mayoría de los pacientes con cardiopatía isquémica crónica presentan una salud cardiovascular intermedia según el índice LE8. La puntuación global media se sitúa en un rango que refleja margen de mejora en prevención secundaria y sugiere la persistencia de un riesgo residual clínicamente relevante. Esta caracterización adquiere especial importancia en una población que, por definición, ya ha experimentado un evento coronario y se encuentra bajo seguimiento cardiológico y tratamiento médico optimizado, lo que permite interpretar el LE8 como un indicador útil del estado real de control del riesgo en la práctica clínica.
Un hallazgo central de este trabajo es la discrepancia entre las subpuntuaciones de comportamientos y factores de salud. Aunque los comportamientos de salud alcanzaron valores relativamente superiores, los factores fisiológicos se situaron en rangos claramente más bajos. Esta distribución sugiere que, incluso en pacientes con contacto frecuente con el sistema sanitario, el control clínico de la presión arterial, el peso corporal y la calidad de la dieta continúa siendo un reto prioritario. Este patrón es coherente con la evidencia internacional que describe asociaciones consistentes entre una mejor salud cardiovascular medida por LE8 y un menor riesgo de eventos cardiovasculares y cerebrovasculares, así como de mortalidad, tanto en población general como en individuos con enfermedad cardiovascular establecida13,14,18-23. Los resultados del Framingham Heart Study refuerzan además la validez externa del LE8 como constructo clínico útil para estratificar riesgo cardiovascular y mortalidad en cohortes bien caracterizadas y de seguimiento prolongado22. En España, datos recientes del estudio ENRICA y análisis complementarios muestran que los déficits en adherencia dietética cardioprotectora y el exceso ponderal siguen siendo áreas de mejora persistentes, incluso en contextos de mayor concienciación sobre el riesgo cardiovascular24-26.
Dentro de los componentes individuales del LE8, la presión arterial, el índice de masa corporal y la dieta fueron los dominios más deficitarios. La hipertensión constituye uno de los determinantes más relevantes de morbimortalidad cardiovascular y, además, se ha asociado de forma consistente con mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia10,11. En pacientes con cardiopatía isquémica, un control tensional subóptimo podría contribuir de manera significativa al riesgo residual de nuevos eventos y a la progresión de daño orgánico, tanto cardíaco como cerebral. Esta interpretación cobra mayor fuerza al considerar que, en prevención secundaria coronaria, una mejor puntuación global de LE8 se asocia con una reducción significativa del riesgo de eventos cardiovasculares recurrentes, incluyendo infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, ictus y muerte cardiovascular27. Por tanto, nuestros resultados apoyan la priorización de intervenciones más intensivas sobre el control tensional, la adherencia dietética y la optimización del peso en programas estructurados de rehabilitación y seguimiento.
En relación con los análisis por subgrupos, no se observaron diferencias significativas en la puntuación total del LE8 ni en sus dominios al estratificar por sexo, edad o condición de portador del alelo APOE ε4. La ausencia de asociación entre gen APOE ε4 y el perfil global del LE8 en esta cohorte puede explicarse por la estabilidad clínica de la muestra, la frecuente utilización de fármacos hipolipemiantes en pacientes coronarios y el tamaño muestral disponible. En cualquier caso, estos resultados son compatibles con la interpretación de que las áreas deficitarias identificadas constituyen objetivos clínicos transversales que afectan de forma general a pacientes con CI crónica. La evidencia reciente sobre la relación del gen APOE con salud cardiovascular y aterosclerosis, aunque sugiere vínculos biológicamente plausibles, muestra heterogeneidad entre poblaciones y contextos clínicos4,5.
Más allá de su valor cardiológico, el LE8 se consolida como un indicador integral con potencial utilidad para la salud cerebral. Estudios recientes han descrito asociaciones entre puntuaciones más altas de LE8 y mejores perfiles cognitivos y menor riesgo de demencia, especialmente demencia vascular6-a href="#ref9">9,28,29. De forma complementaria, el LE8 se ha vinculado con marcadores de envejecimiento biológico, incluyendo edad epigenética y otros indicadores de edad biológica estimada30,31. En este sentido, la integración del LE8 en programas de rehabilitación cardíaca podría aportar beneficios adicionales al facilitar la identificación de dominios conductuales y fisiológicos susceptibles de intervención con impacto potencial en el eje corazón–cerebro.
Este estudio presenta limitaciones que deben considerarse. En primer lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones causales o explorar la capacidad predictiva del LE8 sobre desenlaces clínicos y cognitivos en esta cohorte. En segundo lugar, el tamaño muestral y la procedencia de un entorno clínico específico pueden limitar la generalización a otras poblaciones con diferente perfil sociodemográfico o clínico. Sin embargo, la inclusión sistemática de pacientes con cardiopatía isquémica crónica bien caracterizados dentro de un ensayo clínico con protocolo estandarizado aporta consistencia metodológica y fortalece la relevancia de estos hallazgos como base para análisis longitudinales futuros15.
En conjunto, estos resultados apoyan el uso del LE8 como una herramienta práctica para identificar objetivos prioritarios de intervención en prevención secundaria coronaria y fundamentan la necesidad de estrategias multidimensionales centradas especialmente en presión arterial, dieta e índice de masa corporal, lo que enlaza directamente con las conclusiones del presente estudio.
Conclusión
El índice Life’s Essential 8 permitió caracterizar el perfil de salud cardiovascular de la muestra como predominantemente moderado e identificar la presión arterial, el índice de masa corporal y la dieta como los dominios con mayor margen de mejora en pacientes con cardiopatía isquémica crónica. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en la puntuación total del LE8 ni en sus componentes según edad, sexo o condición de portador del alelo APOE ε4. En conjunto, estos hallazgos respaldan la utilidad del LE8 como herramienta integral en contextos clínicos y de investigación y sugieren su potencial para guiar intervenciones multidimensionales en prevención secundaria y rehabilitación cardíaca, priorizando el control tensional, la optimización del peso y la mejora de la calidad dietética con el objetivo de reducir el riesgo residual y favorecer la calidad de vida en esta población.
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Este trabajo no ha recibido financiación.